El pastor arrogante

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De antemano sé que ningún líder o pastor de una iglesia se considera arrogante o poderoso, por lo que me sorprendería si alguno admitiera lo contrario. En más de 17 años de conocer diferentes iglesias y otros grupos, son pocas las personas en posiciones de liderazgo que han mostrado estas características, pero en la vida de un líder puede haber factores circunstanciales que propicien estas actitudes. Lo importante es reconocer que éste no es el proceder que caracteriza a un seguidor de Cristo y menos la de uno que fue llamado al ministerio, no obstante, como seguimos siendo seres imperfectos, hay que tener la guardia en alto para evitar estas posturas inapropiadas, las cuales pueden impactar negativamente al ministerio y socavar la efectividad de un líder.

En el blog Great Leadership leí unos consejos para los ejecutivos de corporaciones, los cuales adapté para el contexto de una iglesia, obviamente el hecho de que los publique no quiere decir que YO soy el perfecto pastor, pero si estoy tratando de seguir estas pautas para evitar la arrogancia. Dios me ha hablado mucho en los últimos meses, y estoy tratando de cambiar algunas cosas de mi, y espero que estos consejo te puedan ayudar tanto como me ayudan a mi.

10 maneras de evitar la arrogancia del poder:

  1. Permite disentir. Más bien permite que aquellos que están en desacuerdo se sientan libres de expresar sus diferencias. Aliéntalos a exponer sus puntos de vista y a establecer el diálogo.
  2. Dedica tiempo a los miembros de tu iglesia, no me refiero al grupo que te asiste o apoya en las diferentes funciones del ministerio solamente. Haz un esfuerzo por conocer a fondo a toda tu congregación.
  3. Lee y responde toda tu correspondencia, especialmente los correos electrónicos. Devuelva todas las llamadas telefónicas en menos de 24 horas.
  4. Mantente disponible y accesible.
  5. Sostén regularmente conversaciones informales con los grupos que representen los diferentes sectores de su congregación (damas, caballeros, jóvenes, diáconos, etc.)
  6. Participa con regularidad en las actividades de cada departamento. Observa y ofrece ayuda o sugerencias sin desvirtuar la posición del líder.
  7. Organiza un desayuno, almuerzo o paseo con diferentes grupos de la iglesia.
  8. Realiza encuestas, mide el pulso de su congregación.
  9. Búscate un mentor, alguien de tu absoluta confianza que sea capaz de señalar tus errores o confrontarte (en privado) cuando sea necesario.
  10. Apóyate en la tecnología y en los medios sociales (blogs, Twitter, Facebooks, etc.) que muestren otras facetas de tu vida privada y familiar y no solamente ministerial.

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