Pensamientos de un (no tan) joven pastor

Seguro que es NARCO…

Lamentablemente es muy común en nuestra sociedad, que cuando uno de nuestros vecinos comienza a prosperar económicamente y por lo tanto puede mostrar rasgos de riqueza; se levante un desadaptado y diga: “SEGURO QUE ES NARCOTRAFICANTE, Y POR ESO TIENE TANTO DINERO”. Y la verdad es que no nos sorprendemos de esa expresión, porque o bien, la hemos escuchado de alguien cercano a nosotros, o en el peor de los casos, hemos sido nosotros mismos quienes lo hayamos dicho.

¿Por qué simplemente no podemos alegrarnos por la prosperidad de nuestro prójimo? ¿Por qué tenemos que buscarle cinco pies al gato? ¿Por qué nuestros corazones están llenos de envidia y orgullo?

Me gustaría decir que en el ámbito eclesiástico no ocurre lo mismo, pero la verdad, para nuestra mala suerte; son los mismos cristianos y aún pastores quienes practican esta fea, y porque no, pecaminosa actitud. Y eso, es simplemente un reflejo de un corazón completamente alejado de Dios, incapaz de ver las bondades que nuestro Padre Celestial tiene hacia los demás; un corazón envidioso y resentido por no ser él mismo quien disfrute de estas bendiciones, un corazón que se ha olvidado de lo que la Palabra de Dios dice en ROMANOS 12.15:

“Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.”

Entonces, ¿qué deberíamos hacer cuando alguien, esté siendo bendecido por Dios?… Pues bueno, simplemente ¡ALEGRARNOS!

  • ALEGRARNOS, cuando un amigo(a) se compre su auto del año, y no quejarnos de que no se lo merece.
  • ALEGRARNOS, cuando un grupo de iglesias se junten para realizar una actividad evangelística y puedan guiar a cientos de personas a Cristo, y no simplemente cuestionar la forma como lo hicieron.
  • ALEGRARNOS, cuando a un líder cristiano se le abran las puertas para poder viajar y predicar la Palabra; y no quejarnos de que la única razón que puede viajar es que es un chupamedias de algún extranjero.
  • ALEGRARNOS, cuando pastor inaugure su nuevo templo, y no cuestionar de donde provinieron los fondos para hacerlo.
  • ALEGRARNOS, cuando una iglesia guie a decenas de personas a los pies de Jesús, y no criticarla por utilizar una línea diferente a la nuestra.
  • ¡SIMPLEMENTE ALÉGRATE!…

Mi pregunta es: ¿Te alegras cuando ves a tu prójimo prosperar, o simplemente utilizas los medios necesarios para derribarlo y cuestionar sus bendiciones?