A menudo me preguntan, “¿cómo saber si él o ella es la persona indicada para mi vida?”. Bueno, una de las tantas cosas que suelo contestar es:
“Si él o ella te acerca más a Dios, e influye a que te conviertas en una persona madura, responsable y respetuosa; pues no lo(a) dejes ir, por que has encontrado un tesoro. Pero si al contrario, esa persona con la que estás enamorando, no está siendo de beneficio para tu relación con Dios, y aún, te lleva cometer actos que van en contra de la Palabra de Dios, y ya no respetas a tus padres ni autoridades, y la gente que te quiere se da cuenta y te lo dice; POR FAVOR, ALÉJATE DE ESA PERSONA”

El principio en todo esto, es cuidar nuestros corazones; y la única manera de hacerlo es identificando con madurez que relaciones son de beneficio para mi vida. Cualquier otra relación que simplemente entorpezca tu relación con Dios debe ser removida de tu vida; porque lo único que va a traer a futuro es dolor.

Te escribo esto porque te amo, porque no quisiera que de acá a unos años pases por la oficina para una consejería muy dolorosa. He visto el dolor en cientos de personas y es por eso que el Señor puso esto en mi corazón para escribirte. Los amo con todo mi corazón, ustedes son la alegria de nuestra iglesia, la generación que cambiará la historia.

“No dejes que la emoción de la juventud te lleve a olvidarte de tu Creador. Hónralo mientras seas joven, antes de que te pongas viejo y digas: «La vida ya no es agradable».”

(ECLESIASTÉS 12:1 NTV)