Pensamientos de un (no tan) joven pastor

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30 lecciones en 30 años (4ta. parte)

LECCIÓN # 16 – “Nunca te compares con otros”. Creo que es una de nuestras grandes debilidades, y es la fuente de nuestras quejas. La verdad es que SIEMPRE otros tendrán mejores cosas que nosotros y las cosas les irán mejor aún cuando no lo merecen, pero así es la vida. Pero también es cierto que otros piensan así de nosotros. En conclusión, siempre habrá gente arriba como abajo de nosotros, por eso, deja de compararte a otros.

LECCIÓN # 17 – “Es bueno ser cristiano y saberlo, pero mejor es ser cristiano y demostrarlo”. Nos llenamos la cabeza de conocimiento, pero nunca demostramos el amor de Dios en nuestras vidas. Nos volvemos fríos y calculadores. Es tiempo de reflejar la presencia de Dios en nosotros. ¿En qué manera demuestras ser cristiano?

LECCIÓN # 18 – “El tiempo es mas valioso que el dinero, porque no puede reponerse”. Leí el otro día en un artículo de una revista, que el ser humano promedio pierde 6 horas de su día solo por no estar bien organizado. Mi resolución para este año nuevo es poder administrar bien mí tiempo y disfrutarlo al máximo, porque solo se puede disfrutar de cada momento solo una vez.

LECCIÓN # 19 – “En boca cerrada no entran moscas”. Es mejor quedarse callado y parecer tonto, que hablar de más y confirmarlo. Algo que he visto que es desagradable en la vida, son aquellas personas que no dejan de hablar y de aparentar que tienen la razón aún cuando tengan que inventar historias para tener la razón.

LECCIÓN # 20 – “Mis amigos son como los botones del ascensor, o me llevan hacia arriba o hacia abajo”. Doy gracias a Dios porque me he dado cuenta de que una de las razones por las cuales este año que pasó fue un año en que pude madurar un montón, es porque estuve rodeado de las personas correctas. Mis amigos son personas sinceras que me dicen mis errores y me ayudan a crecer más. Gracias amigos.

30 lecciones en 30 años (3ra. parte)

LECCIÓN # 11 – “Dios no quiere que sea feliz”. ¿Qué? Seguro que te estarás preguntando cómo se me ocurre hacer tal declaración, pero yo creo que es cierta. La felicidad es algo superficial y temporal, y está determinada por circunstancias, por ejemplo, si me dan un aumento, estoy feliz; si ella me dice que sí, estoy feliz; si hay buena asistencia estoy feliz; etc. El problema de la felicidad es que nos hace depender más de lo que sucede y nos hace olvidar a Dios. Yo creo que Dios quiere que en vez de experimentar felicidad, podamos experimentar el gozo que solo él sabe dar, que está presente en las buenas y en las malas.

LECCIÓN # 12 – “A veces la mejor respuesta es NO”. Muchas veces estamos acostumbrados a complacer a todo el mundo, pero el problema de decir SI a todo, es que a veces vamos a perder el enfoque de lo que Dios ha puesto en nuestros corazones. Si algo me desvía de lo que Dios quiere para mi vida entonces diré un NO muy enérgicamente.

LECCIÓN # 13 – “Vive por algo que estarías dispuesto a morir”. La vida es muy corta y la eternidad es muy larga como para vivir para uno mismo. ¿Estás dispuesto a morir por lo que estás haciendo? si dices que no, entonces no estás viviendo realmente, no existe un compromiso.

LECCIÓN # 14 – “NUNCA hay excusa para pecar”. No importa lo que te hayan hecho, no importa cuán enojado estés, no importa si te han traicionado; JAMAS hay justificación alguna para guardar rencor y amargura, ni para cometer algún tipo de venganza. Simplemente nos queda dejárselo a Dios porque Él es nuestro vengador.

LECCIÓN # 15 – “No soy quien otros dicen quien soy, soy quien Dios dice quien soy”. Para una persona tan insegura como yo, esta fue una verdad que fue muy difícil de aceptar como cierta. Por mucho tiempo he estado viviendo según la opinión de las personas que me rodeaban, pero lo que aprendí es que no importa lo que los demás digan de mí, si piensan si soy competente o no para ser pastor, ya no importa. Yo sé lo que piensa Dios de mí y eso es más que suficiente.

El pastor arrogante

De antemano sé que ningún líder o pastor de una iglesia se considera arrogante o poderoso, por lo que me sorprendería si alguno admitiera lo contrario. En más de 17 años de conocer diferentes iglesias y otros grupos, son pocas las personas en posiciones de liderazgo que han mostrado estas características, pero en la vida de un líder puede haber factores circunstanciales que propicien estas actitudes. Lo importante es reconocer que éste no es el proceder que caracteriza a un seguidor de Cristo y menos la de uno que fue llamado al ministerio, no obstante, como seguimos siendo seres imperfectos, hay que tener la guardia en alto para evitar estas posturas inapropiadas, las cuales pueden impactar negativamente al ministerio y socavar la efectividad de un líder.

En el blog Great Leadership leí unos consejos para los ejecutivos de corporaciones, los cuales adapté para el contexto de una iglesia, obviamente el hecho de que los publique no quiere decir que YO soy el perfecto pastor, pero si estoy tratando de seguir estas pautas para evitar la arrogancia. Dios me ha hablado mucho en los últimos meses, y estoy tratando de cambiar algunas cosas de mi, y espero que estos consejo te puedan ayudar tanto como me ayudan a mi.

10 maneras de evitar la arrogancia del poder:

  1. Permite disentir. Más bien permite que aquellos que están en desacuerdo se sientan libres de expresar sus diferencias. Aliéntalos a exponer sus puntos de vista y a establecer el diálogo.
  2. Dedica tiempo a los miembros de tu iglesia, no me refiero al grupo que te asiste o apoya en las diferentes funciones del ministerio solamente. Haz un esfuerzo por conocer a fondo a toda tu congregación.
  3. Lee y responde toda tu correspondencia, especialmente los correos electrónicos. Devuelva todas las llamadas telefónicas en menos de 24 horas.
  4. Mantente disponible y accesible.
  5. Sostén regularmente conversaciones informales con los grupos que representen los diferentes sectores de su congregación (damas, caballeros, jóvenes, diáconos, etc.)
  6. Participa con regularidad en las actividades de cada departamento. Observa y ofrece ayuda o sugerencias sin desvirtuar la posición del líder.
  7. Organiza un desayuno, almuerzo o paseo con diferentes grupos de la iglesia.
  8. Realiza encuestas, mide el pulso de su congregación.
  9. Búscate un mentor, alguien de tu absoluta confianza que sea capaz de señalar tus errores o confrontarte (en privado) cuando sea necesario.
  10. Apóyate en la tecnología y en los medios sociales (blogs, Twitter, Facebooks, etc.) que muestren otras facetas de tu vida privada y familiar y no solamente ministerial.