Alonso Montenegro

Pensamientos de un (no tan) joven pastor

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Etiqueta: Dios

¿Para qué más?

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
en la casa de Jehová moraré por largos días.

Salmo 23 – Jehová es mi Pastor

Es más que suficiente o ¿no?…

30 lecciones en 30 años (1ra. parte)

Bueno, por más difícil que me cueste aceptarlo, TENGO 30 AÑOS. Estoy en una edad en la cual ni soy tan joven, pero tampoco tan viejo. Para mi es un punto medio de mi vida donde tengo la oportunidad de ver las cosas desde otro punto de vista. Realmente todo ha sido tan rápido que a veces nos olvidamos de reflexionar y meditar en lo que hemos aprendido a lo largo de nuestro viaje por este mundo. Lo que quiero hacer durante los siguientes días es compartirles lo que yo he aprendido a lo largo de mi vida (aunque no son todas), una lección por cada año de vida que me ha dado el Señor, espero que sea de bendición para uds.

LECCIÓN # 1 – “La vida no es justa, pero Dios es bueno”. Cada vez que veo las noticias y veo a un niño muriendo de cáncer que sólo desea conocer a su papá, o escuchar que unos niños han quedado huérfanos por la imprudencia de un ebrio conductor, o simplemente ver a personas a las cuales amo que están sufriendo, me hace preguntar ¿POR QUE?. La verdad es que tal vez nunca sepa el porque de las cosas pero de algo si estoy seguro y es que puedo sentir la presencia de Dios en los momentos mas tristes de mi vida. Dejemos de quejarnos y abracemos a Dios y a su amor.

LECCIÓN # 2 – “Es mejor tragarse el sapo ahora que estarlo mirando todo el día”. ¡Que tontería es esta!fue lo mismo que me dijo mi mamá cuando se lo dije, pero aunque no lo crean es la mejor opción cuando se lidia con problemas. Pero en fin, seguro querrás saber que significa esto, bueno te explico, quiere decir que es mejor lidiar con el problema ahora, lo mas pronto posible por mas amargo que sea y no tratar de dejarlo para después y así evitarlo, porque al fin y al cabo siempre estará ahí.

LECCIÓN # 3 – “Después de Dios, mi prioridad es mi familia”. Si la pierdo, pierdo todo; y es que es fácil que una familia se destruya y una verdad que he visto es que lo que destruye una familia por lo general no son las cosas malas, ni los vicios o las infidelidades, sino lo que mas destruye una familia son “cosas buenas”,como el dinero, el trabajo, los estudios, los amigos, la iglesia, etc. Nada estas cosas son pecado, pero si no pongo un orden correcto estas “buenas cosas” destruirán mi familia.

LECCIÓN # 4 – “El que chismea contigo, chismeará de ti”. Esta lección es 100% cierta y lo digo por experiencia propia. A veces pensamos que podemos hablar mal de alguien o criticarlo y que nos saldremos con la nuestra, pero la verdad es que tarde o temprano, aquella persona con la cual chismeamos y criticamos a otros, terminará chismeando de nosotros y criticándonos. La mejor solución es NO CHISMOSEAR, NI CRITICAR a nadie, y si alguien viene a ti con un chisme, ponte firme y dile: “Mis oídos no son basureros para estar escuchando la basura que me dices”.

LECCIÓN # 5 – “La personas no son tontas”. Aunque a veces queremos pensar lo contrario y tratamos de engañar a los demás tratando de ser alguien que no somos, nos alabamos a nosotros mismos, y fingimos una vida de perfección, una vida sin errores ni faltas. Pero lo que no sabemos es que las personas se dan cuenta de nuestra hipocresía y que simplemente dejaran de respetarnos. Las personas pueden identificar nuestras intenciones, así que no te gastes, deja de fingir, y se tu mismo. Recuerda que no podrás engañarlos.

“Dios es amor” no significa que Él consienta tu pecado

Esta declaración, que sin duda alguna es bíblica, era la racionalización que utilizaba un amigo para tomar la decisión de dejar a su familia e ir en busca de una vida definida tanto por un comportamiento totalmente pecaminoso como por una búsqueda general de lo que según él le haría feliz y le traería satisfacción.  “Creo que Dios ama a todos sus hijos”, me dijo, y yo estuve de acuerdo en éso, pero mientras reflexionaba acerca de sus palabras, me di cuenta que para mi amigo, “amar” significaba que a Dios no le importaba ni su comportamiento ni la forma en como viviera su vida.

Para él, Dios era una entidad sentimental cuyo propósito principal era la felicidad de mi amigo.  Su percepción del amor de Dios tenía muy poco que ver con su bienestar, seguridad o protección.  Su amoroso dios, estaba contento con ofrecerle trivialidades sentimentales mientras que mi amigo caminaba por la senda de un avanzado comportamiento destructivo con potenciales consecuencias negativas.  Mi amigo confundió amor con permisión. Y si bien es cierto que  Dios es verdaderamente todo amor, ¡NO es permisivo!

Mi amigo no es la única persona que utiliza el amor de Dios como una licencia para crear límites falsos y redefinir una vida y comportamiento piadoso. El amor es utilizado como una excusa para un sinnúmero de formas de mal comportamiento – incluyendo todo, desde la inmoralidad sexual,  la idolatría,  los chismes,  materialismo, la codicia, el divorcio. Pero cuando pensamos en el verdadero carácter del amor, tal como Dios mismo lo describe, y la verdadera naturaleza del amor paternal de Dios sobre nosotros, vemos que el verdadero amor nunca se conforma con quedarse de brazos cruzados mientras aquellos que son el motivo de su  amor navegan en aguas peligrosas. El amor de Dios por nosotros no es una licencia para tener un comportamiento destructivo. El amor de Dios por nosotros es la fuente de la cual fluye la disciplina que necesitamos. Su cuidado, Su deseo por que experimentemos toda la plenitud de una vida en constante relación con Él.

Hebreos 12 contiene una asombrosa descripción y explicación de la forma y el propósito de la disciplina de Dios para sus hijos. Nos recuerda que al igual que cualquier padre amoroso disciplina a sus hijos, así Dios nos disciplina a nosotros, sus hijos a quienes él ama más allá de lo que podamos comprender.  De hecho, menciona que ¡si no fuéramos disciplinados, no seríamos realmente Sus hijos!  El autor de Hebreos es sabio al hacer notar que los padres humanos se ven limitados por su misma humanidad, pero que la disciplina de Dios sobre nosotros es siempre verdadera, correcta, útil y siempre para nuestro bien.  También se nos recuerda que esa disciplina, por definición, no es fácil y que “por el momento” parece más dolorosa que placentera.  Pero la disciplina de Dios siempre produce “el fruto apacible de justicia” para aquellos que han sido corregidos con ella.

El propósito de Dios al disciplinarnos es hacer que nuestras vidas reflejen  “el apacible fruto de justicia”.  Dicho de otra forma, el propósito de Dios para nuestras vidas es la santidad.  Él sabe que nuestra mayor felicidad viene de una vida apartada para él.  Podemos capacitar a nuestros hijos para diferentes situaciones basados en nuestras propias vidas y deseos, pero el propósito de Dios nunca cambia.

A menudo somos como niños.  Leemos la instrucción de Dios para nuestras vidas y lo cuestionamos. ¿Por qué no puedo hacer eso? ¿Qué hay de malo en ello?,  ¡Pero, éso es lo que yo quiero hacer! ¡Éso no me hará daño! ¡Vamos Señor, déjame hacer ésto sólo una vez! Y algunas veces incluso ofendemos a Dios al cuestionar Su amor por nosotros, y al desear que Él fuera más amable y menos estricto.  Pero los caminos de Dios son perfectos y están más allá de nuestra comprensión de la misma forma en que los nuestros están más allá de la comprensión de nuestros hijos.   Él sabe qué es lo mejor, y ÉL ES AMOR, y es SU amor por nosotros el que motiva Su disciplina, Su guianza, y Sus perfectos límites.  Y de la misma forma que nosotros como padres humanos debemos hacer muchas veces con nuestros hijos, así Dios algunas veces simplemente nos permite hacer lo que queremos y nos deja que enfrentemos las consecuencias que él quiso que evitáramos.

Pero como hijos de Dios, nunca llegaremos a un punto de independencia.  Él es siempre nuestro padre, y siempre tiene autoridad sobre nosotros y somos siempre dependientes de Él.  Y cuando descansamos en Su perfecto amor por nosotros, el punto de dependencia es en realidad un lugar muy seguro.

Proverbios 3:11-12 dice: “No menosprecies, hijo mío, la disciplina de Jehová, ni te ofendas por sus correcciones; porque Jehová al que ama disciplina  como el padre al hijo a quien ama.”

Cuando usamos el amor de Dios como licencia para vivir según nuestras propias reglas, en esencia estamos despreciando Su disciplina y de hecho dándole la espalda al amor que tanto anhelamos.  Pero cuando nos sujetamos a Su verdad, aún cuando estamos convencidos de algo o cuando deseamos vehementemente hacer algo diferente a lo que Él nos dice que hagamos,  verdaderamente experimentamos la plenitud de Su amor.  Entonces sentimos y vemos que el Señor es bueno.  Y algún día, veremos hacia atrás, como esperamos que nuestros hijos lo hagan en su momento, y veremos Sus propósitos, y le agradeceremos por gobernarnos.  Y estaremos agradecidos que Dios no fue permisivo para dejarnos hacer las cosas que nos habrían causado un gran dolor en nuestro corazón durante la jornada.  Veremos entonces la realidad, que Dios en verdad, ES amor.

Jehová-Jireh

Cuando hay problemas, ¿en quién dependemos? Nos llamamos cristianos, (si como no), pero en la práctica de cristianos a veces no tenemos nada, y esa es una de las áreas que me desagradan de mi persona. Es fácil cuando predico y decirle a los demás que Dios proveerá, o cuando aconsejamos a otros y les infundimos aliento al decirles que confíen en Dios, que Él nunca falla, que nunca llega tarde; pero cuando se trata de nosotros mismos y nuestros problemas… NOSOTROS NOS DAMOS EL LUJO DE DUDAR.

Estuve estudiando Génesis 22 y en el versículo 8, Abraham le enseña una gran verdad a su hijo, (no con palabras sino con hechos) él le dijo: “Dios proveerá” que en hebreo es: “Jehová-jireh”; y le dijo eso cuando Isaac, su hijo tenía dudas mientras caminaban rumbo al sacrificio. La verdad es que no tengo hijos, pero espero algún día por la gracia de Dios tenerlos, y mi anhelo es ser como Abraham en el capítulo 22 de Génesis y enseñar a mis niños con mi vida, que confiamos en Dios.

Usualmente dependemos de nuestras emociones, otras personas y hasta veces de nuestro conocimiento y nuestra experiencia, pero Abraham siendo ya de 100 años dependió de Dios, demostrando que nunca se es demasiado viejo para aprender nuevas cosas y experimentar nuevas aventuras.

¿En quién o qué esta puesta tu esperanza?…